El sistema
El criterio de la casa, formalizado y en ejecución
Le dices una vez cómo trabajas: a qué densidad corriges, cuánto echas y en qué momento. A partir de ahí te avisa depósito por depósito cuando toca, se rellena en la nave mientras haces el trabajo, y guarda cada apunte de manera que dentro de un año siga contando lo mismo.
Protocolo de elaboración ejecutable
Escribes tus reglas una vez: a qué densidad, cuánta dosis, en qué momento. Después Cuartillo mira cada depósito por su cuenta y te avisa cuando le toca a alguno. Igual en el primero que en el decimocuarto, y a las tres de la mañana igual que a mediodía.
Ficha de seguimiento rellenada en planta
Temperatura arriba y abajo, mañana y tarde. Densidad, acidez, pH, volátil, málico, láctico, color y lo que le hayas echado. Se apunta al lado del depósito, en el momento de leerlo, con guantes y con las manos mojadas.
Control térmico según la fase
En maceración lo que quieres es que no arranque. Ya fermentando, que no se te suba de treinta, porque por ahí arriba se pierde la fruta. Son dos cosas distintas y Cuartillo sabe en cuál estás mirando cómo va la densidad, sin que se lo digas.
Los asientos no se editan
Lo que apuntas no se puede cambiar después, ni tú ni nadie. Si te equivocas, apuntas la corrección y quedan las dos a la vista, con las cuentas rehechas sobre la buena. Por eso dentro de un año puedes mirar aquel vino y saber qué le echaste, cuánto y qué día.